A diferencia de Viña del Mar, el borde costero de Algarrobo está menos desarrollado, pero mantiene el estilo de balneario de la segunda mitad del siglo XX, una costanera espaciosa para caminar con asientos y quioscos instalados en la playa. Las marejadas de este fin de semana cambiaron este paseo, una cambio que deberá proyectar el municipio, porque las marejadas seguirán y no sirve de nada reponer lo destruido. Sin duda que hay que rediseñar el borde costero.
Si bien las imágenes de TV mostraron principalmente los efectos de las marejadas en Viña del Mar, lo cierto es que todo el borde costero, desde La Serena a Coronel se vio afectado por las marejadas que cada vez son más violentas y están provocando serios daños en la infraestructura pública y privada. Hasta ahora el ícono de estos daños es lo que pasa -de manera recurrente- en la Avenida Perú en Viña del Mar y el borde costero que cada vez que es arrasado por la mar, el municipio desembolsa multimillonarias sumas para reconstruir. Así a ocurrido una y otra vez, lo que debería motivar a la autoridad viñamarina a rediseñar el borde costero y no seguir lapidando recurso públicos, porque las marejadas continuarán. Pero las marejadas con olas de gran altura y violencia dieron cuenta de los paseos, socavaron el pavimento y barrieron con las playas. El tradicional balneario de Algarrobo, fue uno de los más dañados. Su paseo costero que recorre desde la Playa Las Cadenas hasta Punta Fraile, al sur, se vio severamente dañada.[gallery ids="57941,57942,57943,57944,57945,57946,57947,57948"] En vario tramos a costanera fue socavada por la marejada y las ya angostas playas prácticamente desaparecieron, quedando -ahora- la rompiente sobre los muros del paseo. Otro balneario que resultó dañado fue Zapallar, donde se desborde en la Laguna de Zapallar. Hasta ahora se encuentran 50 funcionarios municipales y bomberos trabajando para hacer un desagüe que permita que escurra el agua.


