El ABC de la hepatitis: todo lo que debes saber
De acuerdo con la Sociedad Chilena de Hepatología (ACCHEP), las hepatitis afectan a más de 70 millones de personas en el mundo, cinco millones de ellas se encuentran en Latinoamérica y cerca de 30 mil en nuestro país. Asimismo, y según reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), éstas causan 3500 muertes diarias en el mundo, número que va en aumento debido al subdiagnóstico y, por ende, a su falta de tratamiento.
Pero, ¿qué son las hepatitis y qué debemos saber de ellas para prevenirlas o tratarlas a tiempo? La hepatitis viral es una infección y posterior inflamación al hígado que puede ser causada por varios virus, resultando en una hepatitis aguda (a corto plazo) o crónica (a largo plazo) que podría, si no se trata, causar la cirrosis o incluso muerte de quien la padece. No obstante, también hay que considerar que el consumo excesivo de alcohol, tóxicos, medicamentos y algunas enfermedades también pueden causarla, aunque son menos frecuentes que las virales.
Existen cinco tipos de virus de hepatitis: A, B, C, D y E y, a pesar de que comparten el nombre, dependiendo del tipo de virus, sus síntomas y consecuencias son notablemente distintas. “Mientras que las personas que contraen los virus de la hepatitis A y E casi siempre se recuperan y no necesitan un tratamiento específico (salvo que genere una insuficiencia hepática aguda fulminante) y suelen desaparecer luego de semanas o unos meses, con recomendaciones sencillas como reposo y una buena hidratación. En el caso de los virus de la hepatitis B, C y D, la infección se puede tornar crónica y algunos pacientes pueden desarrollar cirrosis y cáncer hepático”, detalla Magdalena Galarce, médica de servicios clínicos de Farmacias Ahumada.
La profesional también indica que las formas de contagio distan entre ellas; “mientras la A y la E se contagia por contacto con heces de una persona infectada, a través del agua o elementos contaminados, la B, C y D lo hacen a través del contacto de la sangre, semen y otros fluidos corporales”.
Asimismo, Galarce destaca la importancia del testeo para diagnosticarlas. “En el caso de las hepatitis causadas por los virus B, C y D, los síntomas pueden tardar en aparecer, cuando el daño al hígado ya es considerable, conduciendo a enfermedades como el cáncer al hígado, fibrosis o la cirrosis. Muchos contagiados no saben que lo están, por eso el testeo es primordial para comenzar con un tratamiento que, además, en nuestro país está dentro de las Garantías Explícitas de Salud (GES)”, comenta.