Los correos de Epstein han puesto en aprietos a Trump, sus aliados y a un príncipe inglés
EFE
•
24 de diciembre de 2025
•
Hace 14 semanas
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El llamado ‘
caso Epstein’ ha tenido en 2025 varios episodios convulsos, tras conocerse nuevas revelaciones que han puesto al presidente estadounidense,
Donald Trump, en el centro de la polémica y que han salpicado incluso a la
monarquía británica, al haber obligado al rey
Carlos III a despojar a su hermano
Andrés de su título de príncipe.
Los correos del pederasta
Jeffrey Epstein, divulgados por congresistas demócratas, revelaron que
Trump conocía sus crímenes y que, además, había pasado “
horas” con
una de las víctimas.
Una serie de batallas judiciales y una prolongada tensión legislativa mantuvo a la
Casa Blanca bajo presión, hasta que la
Cámara de Representantes logró los
218 votos necesarios el 18 de noviembre para aprobar una ley que obliga a publicar los archivos del pederasta de forma íntegra.
Desgastado por haber perdido las elecciones de Nueva York, los comicios locales más importantes del año, junto a la bajada de popularidad por el cierre de Gobierno más largo de la historia,
Trump decidió permitir la liberación de los archivos, que han quedado ahora en manos del
Departamento de Justicia.
Sin embargo, aún no existe certeza del mecanismo para publicarlos o si los publicarán sin reserva.
Las relaciones de Epstein
La tensión por los posibles alcances de la implicación del mandatario republicano en los archivos provocaron fisuras en el mundo
MAGA.
Prueba de ello es el distanciamiento con la representante del estado de
Georgia Marjorie Taylor Green -antaño una ferviente defensora de Trump-, quien dimitió de su cargo y optó por respaldar a las víctimas del caso Epstein en medio de ataques contra ella del propio presidente.
Los más de 20.000 correos divulgados en octubre salpicaron a varias figuras públicas y políticas estadounidenses, entre ellos
Larry Summers, exsecretario del Tesoro y expresidente de Harvard University, quien se vio obligado a renunciar a su puesto de profesor en la universidad tras revelarse que había mantenido correspondencia con Epstein sobre asuntos personales y sociales.
También figuran en la lista de amigos citados por Epstein el magnate tecnológico
Peter Thiel;
Steve Bannon, exasesor de la Casa Blanca e ideólogo del mundo MAGA; el multimillonario
Elon Musk y otros ejecutivos y donantes prominentes que aparecen en los archivos como parte de la red de relaciones sociales y políticas de Epstein.
Sacudida en la Casa Real británica
La onda expansiva de los correos de Epstein llegó hasta el otro lado del Atlántico cuando aparecieron las memorias póstumas de
Virginia Giuffre, que muchos años atrás aseguró que el príncipe
Andrés abusó de ella siendo todavía menor de edad, tras ser ‘
prestada’ por Epstein, quien también la violó repetidamente.
En estas memorias, tituladas ‘
Nobody’s Girl’ (
Chica de nadie), Giuffre relata con lujo de detalles las tres veces en que Andrés la violó, en lugares diferentes, una de ellas en medio de una orgía donde ella estaba rodeada de chicas extranjeras aparentemente menores y que apenas sabían hablar inglés.
Andrés había negado repetidamente el relato de Giuffre, pero el hecho de que ya en 2019 hubiera renunciado a sus títulos reales y de haber
acordado en 2022 un arreglo millonario con Giuffre -se habló de 12 millones de euros- hacían dudar de la honestidad del príncipe.
Las memorias, aparecidas tras el suicidio de Giuffre y en medio de una ola internacional de compasión por la mujer, pusieron de nuevo al príncipe en la picota y el propio rey Carlos, harto de que su hermano siguiera contemporizando, tomó en octubre de 2025 una decisión inédita:
quitó a su hermano el último título de ‘príncipe’ y le ordenó salir de la mansión que ocupaba en las propiedades de la Corona y por las que pagaba un simbólico grano de pimienta.
El príncipe destronado pasará a ser conocido como
Andrés Mounbatten-Windsor.
Ese nuevo guion entre sus apellidos, de reminiscencias aristocráticas, parece haber sido la última concesión del rey Carlos a su hermano díscolo, el favorito de su madre y que con su conducta ponía sistemáticamente en apuros a una monarquía que cuenta aún con el favor del pueblo, pero sin el fervor que despertaba la reina Isabel.