Martes 12 De Mayo De 2026
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Alza del petróleo impactará a importadoras: costos logísticos presionan inventarios y riesgo de quiebres de stock

Alza del petróleo impactará a importadoras: costos logísticos presionan inventarios y riesgo de quiebres de stock

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La reciente volatilidad en los mercados internacionales, marcada por avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, está generando nuevos ajustes en variables clave para la economía. En los últimos días, el petróleo Brent cayó un -7,28%, rompiendo los US$98 por barril, mientras el dólar en Chile se ubica en torno a los $895 (-1,24%) y el cobre registra un alza de +3,52%. A esto se suma un escenario inflacionario relevante, con expectativas de un IPC de hasta 1,7% en abril, impulsado por el aumento de las bencinas.

En este contexto, los efectos en la economía real siguen siendo visibles. El alza acumulada en los costos logísticos y la inestabilidad en la cadena de suministro continúan impactando a las empresas, especialmente a aquellas que dependen de importaciones, tensionando la gestión de inventarios y la planificación operativa.

El efecto no es inmediato, pero sí progresivo. A medida que se encarecen los fletes y aumentan los tiempos de reposición, las empresas con mayor dependencia de importaciones, particularmente desde Asia, enfrentan mayores niveles de incertidumbre en su planificación.

“El impacto va a depender directamente de los tiempos de envío. Las empresas con mayor lead time son las más expuestas, porque cualquier variación en costos o plazos amplifica el riesgo en toda la cadena”, explica Ernesto Vásquez, gerente general y socio de Demafront.

Este escenario genera un doble efecto en la operación. Por un lado, aumenta la probabilidad de quiebres de stock, lo que se traduce en ventas perdidas. Por otro, las compañías tienden a elevar sus niveles de inventario como mecanismo de protección, lo que incrementa significativamente los costos financieros.

El costo de mantener inventario se estima en alrededor de un 20% del capital, considerando tanto los costos de almacenamiento como el costo de oportunidad de estos recursos.

Más inventario, pero sin resolver el problema

Uno de los fenómenos que comienza a evidenciarse en el mercado es que el aumento en los niveles de inventario no necesariamente está mejorando la disponibilidad de productos.

Las empresas importadoras están incrementando sus stocks para mitigar riesgos; sin embargo, continúan enfrentando quiebres, lo que refleja una creciente desconexión entre la planificación y la demanda real.

“Hoy vemos compañías que aumentan sus inventarios esperando mejorar su nivel de servicio, pero terminan con más sobrestock y los mismos problemas de quiebre. Eso evidencia que el problema no es solo de cantidad, sino de cómo se decide”, señala Vásquez.

Aunque este fenómeno también comienza a observarse en el retail, su impacto es transversal a todas las industrias que dependen del abastecimiento internacional.

El fin de la planificación intuitiva

En este contexto, el principal cambio para las empresas no es solo operativo, sino estructural. La volatilidad de la cadena de suministro está superando la capacidad de los modelos tradicionales basados en experiencia o decisiones aisladas.

Esto no solo afecta los resultados, sino también la precisión de la operación. Equipos que antes lograban mantener estabilidad en sus indicadores hoy enfrentan mayores desviaciones, sin que necesariamente haya cambios en recursos o capacidades.

“La nueva realidad exige dejar atrás la gestión basada en intuición. La complejidad actual hace inviable tomar decisiones eficientes sin herramientas analíticas que permitan anticiparse a escenarios cada vez más inciertos”, agrega Ernesto Vásquez, gerente general y socio de Demafront.

Cómo enfrentar el dilema del stock

El principal desafío para las compañías hoy es encontrar el equilibrio entre asegurar la disponibilidad de productos y no comprometer su rentabilidad.

Aumentar inventarios reduce el riesgo de quiebre, pero eleva el costo financiero. Reducirlos mejora la eficiencia del capital, pero puede afectar las ventas y la experiencia del cliente.

Frente a este escenario, las empresas están comenzando a adoptar un enfoque más sofisticado: gestionar sus inventarios como si fueran una cartera de inversión.

Esto implica asignar el capital de trabajo según el riesgo y el retorno de cada producto, considerando variables como la incertidumbre en la demanda o en el abastecimiento.

Bajo esta lógica, no todos los productos deben tener el mismo nivel de inventario, sino que deben competir por recursos en función de su impacto en el negocio.

Un cambio clave para la competitividad

En un entorno marcado por la volatilidad internacional, los cambios en los mercados financieros y la presión sobre los costos, la capacidad de anticipar la demanda y tomar decisiones basadas en datos se vuelve un factor crítico.

Las empresas que logren adaptar sus modelos de planificación estarán mejor posicionadas para enfrentar disrupciones, proteger su rentabilidad y sostener su crecimiento en el tiempo.