PUERTO SUDÁN, Sudán (AP) — Hambruna. Masacres. Y ahora los alimentos y otros suministros, sumamente necesarios, están amenazados. Sudán entra el miércoles en un cuarto año de una guerra calificada de “crisis abandonada”, mientras un nuevo conflicto en Oriente Medio eclipsa los combates que han obligado a 13 millones de personas a huir de sus hogares.
Sudán ha sido descrito como el mayor desafío humanitario del mundo, especialmente en términos de desplazamiento y hambre. No se vislumbra el fin de los enfrentamientos entre el ejército y las Fuerzas de Apoyo Rápido, un grupo paramilitar que, según testigos y grupos de ayuda, ha arrasado partes de la vasta región de Darfur.
Cada vez hay más evidencias de que potencias regionales como Emiratos Árabes Unidos respaldan a los combatientes entre bastidores. Los intentos de Estados Unidos y de actores regionales, ahora distraídos por la guerra con Irán, no han logrado establecer un alto el fuego.
“Este sombrío y aleccionador aniversario marca otro año en el que el mundo no ha estado a la altura de la prueba de Sudán”, manifestó Tom Fletcher, jefe humanitario de Naciones Unidas.
Las cifras cuentan una historia de dolor
Al menos 59.000 personas han muerto.
Al menos 6.000 fallecieron en apenas tres días cuando las FAR arrasaron el puesto avanzado de el-Fasher, en Darfur, en octubre, de acuerdo con la ONU, y expertos respaldados por la entidad concluyeron que la ofensiva presentaba “las características definitorias de un genocidio”. Más de 11.000 personas han desaparecido en el transcurso de la guerra, apuntó la Cruz Roja.
La guerra ha empujado a partes del país a la hambruna. Se espera que el número de personas con desnutrición aguda severa, el tipo más peligroso y mortal, aumente a 800.000, indicó en febrero la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria, el principal grupo de expertos del mundo en seguridad alimentaria.


