Siempre me ha gustado pasear por esas tiendas de juguetes reciclados y cachureando un día en una de ellas, encontré un peluche de un Fox Terrier WireHair, recuerdo que cuando llegué a mi casa lo dejé en mi velador y a ratos lo tomaba y jugaba como que fuera de verdad. Pasado unos días, me llamó mi Mamá para pedirme si podía ayudarle a encontrarle hogar a una perrita setter irlandés que habían abandonado afuera de su casa y lamentablemente no se la podía quedar. Entonces me puse a buscar en internet y llegué a una página de adopciones de mascotas y antes de publicar a la perrita Setter, me llamó la atención que había un aviso donde daban en adopción a un perrito muy similar al peluche que yo había comprado días atrás. Sin dudarlo y con un impulso del corazón, recuerdo que llamé por teléfono y hablé con una niña ( Victoria, que también tiene un wirehair de nombre Alex Bolilla), ella me comentó los pasos a seguir para poder postular a la adopción de este lindo perro, que era ya algo mayor ( no se sabía con exactitud su edad , podían ser 5 o 6 años ya que tenía los dientes algo desgastados, producto de que quizás le habían dado muchos huesos siendo más joven), y tenía una descripción algo “especial” , ya que se pedía entre los requisitos: no tener gatos – idealmente para personas adultas sin niños – contar con un presupuesto para veterinario, alimentación, peluquería y lo más importante, que se entregaría esterilizado.

Al cabo de unos días me mandaron un mail con un “mega formulario” y la primera impresión mía fue pensar: ¿estoy adoptando un niño o un perro? Y algo incrédulo completé cada espacio y lo reenvíe con todo lo solicitado.

Unos días después, me comuniqué con María Daniela González, una reconocida rescatista de animales de la calle, que hasta hoy tiene un método de “Adopción Responsable de Mascotas”, todo va fluyendo con el feeling que ella tenga con el adoptante y claramente que se cumplan con todas las condiciones que pide para asegurarle primeramente una vida feliz a cada mascota. Conmigo no hizo gran diferencia, fue súper directa para lo que se pedía para este perro, y que por ahora lo mantenían en una parcela en Chicureo pero la dueña de casa estaba “prácticamente desesperada” porque él estaba empecinado en su gata regalona, además de que cada vez que podía se entraba al living y se echaba en uno de los sofás cerca de la chimenea, y al marido de ella no le gustaban los perros dentro de la casa. Daniela me comentó también que eran varios los candidatos interesados en él…Pasaron días sin tener noticias suyas, (y aún con mi perro de peluche en el velador), ya estaba a punto de perder las esperanzas y pero sonó el teléfono para decirnos que podíamos ir conocer a este “especial perro”. Recuerdo que era comienzos de septiembre y ya se podían sentir esos aires de que una nueva estación se acercaba. Yo estaba algo nervioso y como con un nudo en el estómago, tenía prácticamente una cita a ciegas con un perro y muchos pensamientos se venían a mi cabeza ¿Estoy preparado para cuidar una mascota? ¿Qué pasa si no le agrado? ¿Será bravo o problemático? ¿ Será tan especial como lo describen?

Recuerdo como ayer ese día, llegamos a un condominio de esos bien lindos que hay en esa zona de Santiago, nos anunciamos y se abrió un gran portón eléctrico y desde un largo sendero de piedrecilla apareció una señora joven, amable y cariñosa; Nos contó que en su casa tenía más perros así que este wirehair era parte de la manada (aunque tenía alma de Macho Alfa). Ella lo llamó, y se fue acercando algo curioso, yo estaba sentado en el pasto y con las piernas cruzadas para que fuera más fácil que me oliera, que me pudiera conocer de igual a igual. Y fue amor a primera vista ya que este precioso wirehair, no lo dudó ni por un momento, saltó prácticamente sobre mis piernas y se dejó regalonear por mi. Desde ese instante supe que me había aceptado y que seríamos grandes amigos. La dueña de casa quedó atónita por su reacción, ya que con nadie había demostrado tal cercanía y afecto…Nos fuimos de vuelta a casa con la esperanza de volver a verlo muy pronto.

Al día siguiente, Daniela me llamó para decirme que nos habían elegido para adoptarlo y se me salía el corazón de alegría, ella me contó que los meses anteriores no habían sido fáciles para este perrito, ya que había sido encontrado vagando en la calle, algo confundido, parte del invierno la había pasado viviendo de sobras que le daba la gente y que se refugiaba a veces en un paradero de micros…Lo habían publicado en internet pero nadie lo había reclamado como suyo…Así que a partir de ahora había que darle mucho amor y cariño.

Con mucha alegría lo fuimos a buscar inmediatamente y fue un 08 de septiembre que comenzamos una aventura juntos, se llamaba “Iñigo” pero la señora de Chicureo le decía Rex por que era un nombre más corto y respondía bien a ese nombre, entonces lo seguimos llamando “Rex” ( en latín significa Rey) y ese nombre calzaba perfecto con su personalidad de monarca perruno.

Yo no tenía un perro desde que había abandonado el nido materno (ya de eso eran unos 7 años) pero siempre era la mascota de la casa y no el perro que uno debe hacerse responsable al 100%. Me entregaron un cuaderno con el historial de Rex, sus cuidados, sus vacunas, el alimento que debía comer, lo que le gustaba y especialmente lo que no le gustaba hacer…

Por aquel entonces vivía en Providencia cerca de Andrés Bello, y una de las cosas que me recalcaron, era que le gustaba mucho caminar, así que fuí corriendo a una tienda de mascotas, le compré una correa y un lindo collar, y nos aprontamos a dar nuestro primer paseo juntos para conocernos mejor, todo fue fluyendo de forma natural desde ese día.

Don Rex era muy especial, le gustaba que lo regalonearan mucho cuando él quería, no le gustaba dormir en la cama con las personas, prefería tener la suya para dormir a “pata suelta”. Le gustaba subirse al sofá, dormir entre los cojines y en más de alguna oportunidad, lo pillamos durmiendo entre las almohadas de la cama. Era friolento en invierno, dormía arropado y adoraba el sol del verano, le gustaba mucho el agua…No era cualquier perro, en su pasado quizás tuvo una educación bien estricta por que estaba muy bien enseñado, por ejemplo: no hacía sus necesidades dentro de la casa, se paraba en la puerta cuando quería salir, le encantaba andar en auto, obedecía algunas instrucciones en inglés, le encantaba música clásica ( la ópera en particular) y dar paseos por la playa.

A Don Rex, le gustaba el mar y el cochayuyo era su mejor golosina playera.

Con los años fuimos creando un lazo muy especial y con mi trabajo en medios de comunicación, muchas veces Rex se transformó en el protagonista de mis posteos en redes sociales e irradiaba una energía natural con las personas que lo conocían en persona y virtualmente, le encantaba ser el centro de atracción en las reuniones sociales que hacíamos en casa y sobre todo, estar siempre rodeado de personas adultas más que con sus pares perros. En los paseos por el parque, siempre se hacía notar, ya fuera por su porte, su estilo y forma de caminar tan elegante. Su linaje de perro inglés destacaba siempre.

A lo largo del tiempo, fuimos conociendo en las redes sociales a personas de todo el mundo que eran amantes de esta raza, especialmente en Inglaterra, donde son muy famosos junto con los Airedale Terrier. Nos hicimos muy amigos de una familia de Escocia que tenían una perrita de nombre Missy, que era como la novia virtual de Rex y esta linda amistad perdura hasta hoy en día, a pesar de que Missy falleció hace unos años a causa de un problema de salud. Louise, su Mamá humana luego compró dos cachorros de la misma raza a los que llamó “Bonnie y Clyde”, como la famosa pareja de ganster.

Y fue así, que Rex nos abrió una puerta al mundo y cada post suyo en redes sociales, eran siempre muy comentados entre mis amigos y seguidores que a pesar que no le conocían en persona, le demostraban mucho cariño siempre. En una oportunidad, nos encontramos en la playa de Viña Del Mar con uno de ellos, y en la calle, la gente lo reconocía desde mi instagram.

Este año Rex cumplió 9 años de adoptado y lo celebramos con su torta favorita de pechuga de pollo deshuesada y su alimento. Y de acuerdo al veterinario Emilio Mardones, ( y Nayadet Villalón) a quien agradezco infinitamente como lo cuidaron y atendieron desde la primera vez. Él nos comentó que Rex podría tener 14 o un poquito más…A pesar de llevar una vida saludable y bien activa, ya desde hace un año atrás su salud se había vuelto algo más delicada, le habían descubierto un pequeño tumor en el bazo y otros de menor tamaño en sus riñones pero estuvo siempre controlado y no le dieron problemas. Sin embargo, desde hace algunos meses Rex ya no estaba siendo el mismo de antes, su visión era algo escasa y había perdido también un buen porcentaje de la audición, comenzó a mostrar signos de la edad avanzada, a veces chocaba con los muebles y estas últimas semanas los rasgos de un “perro adulto mayor” se notaban con más frecuencia. Repentinamente, se le desencadenó una enfermedad degenerativa que poco a poco lo fue inmovilizando de la cintura hacia atrás, a pesar de hacerle un sin número de exámenes y continuas visitas a distintos especialistas, el diagnóstico de Rex ya no era favorable…Un domingo de primavera y al son de la ópera que tanto le gustaba oír, se fue durmiendo poco a poco hasta cruzar el arcoíris, desde ahora estará corriendo libremente por verdes praderas, disfrutando largos paseos con sus amigos que partieron antes y tengo la certeza que algún día nos reencontraremos por ahí.

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