- Para el análisis se consideraron dos variables sociales (percepción de inseguridad y situación de pobreza) y dos variables económicas (actividad de construcción y dinamismo del comercio).
- La pérdida de bienestar por estos factores se podría abordar a escala metropolitana con medidas como un diseño urbano que ayude a prevenir el delito y políticas de atracción de inversiones.
Principales resultados
El estudio mostró que, tras el estallido social y la pandemia, la percepción de inseguridad aumentó para más de 191.000 familias, vecinas de 22 de las 34 comunas del Gran Santiago. En tanto, la pobreza se incrementó para más de 66.000 familias, de 17 comunas, con posterioridad a estos eventos. En términos agregados, 12 comunas fueron las más afectadas por el aumento conjunto de la inseguridad y la pobreza, las que se ubican principalmente en la zona centro y norte del Gran Santiago.
En el caso de las variables económicas, luego del estallido social y la pandemia las solicitudes de permisos para construir distintos tipos de proyectos disminuyeron en 25 comunas, mientas que 20 comunas registraron retrocesos en el pago de patentes comerciales. Esto equivale a una pérdida de ingresos de más de 80.000 millones de pesos.
En el agregado, 16 comunas, del centro y sur de la ciudad, concentraron los impactos negativos de una menor actividad de construcción y de comercio post estallido social y pandemia.
A partir de estos resultados, el ejecutivo de la CChC explicó que “al evaluarse el comportamiento de las cuatro variables que consideró el estudio, se observa que los fenómenos analizados afectaron mayormente el bienestar urbano de 1,6 millones de personas que viven en cinco comunas del Gran Santiago: Independencia, Santiago, Estación Central, Maipú y Macul. Estamos hablando de uno de cada cuatro habitantes de la capital”.
Asimismo, 13 comunas del Gran Santiago fueron afectadas por tres de las cuatro variables y todas, las 34 comunas, por al menos una de estas, lo que da cuenta de la amplitud de los fenómenos analizados.


