- A días del inicio de la Operación Renta 2026, el foco no solo está en cumplir con los plazos del Servicio de Impuestos Internos (SII), sino también en entender cómo inciden factores internacionales, como el convenio para evitar la doble tributación entre Chile y Estados Unidos, especialmente para quienes tienen inversiones o ingresos en ese país.
El proceso formal comienza el 1 de abril con el Formulario 22, pero expertos advierten que la etapa crítica ocurre en marzo, cuando se presentan las declaraciones juradas que alimentan la información que el SII cruza automáticamente. Errores en esta fase pueden derivar en observaciones, rectificaciones e incluso sanciones.
“El proceso no parte en abril. La Operación Renta es el resultado de cómo se construyó la información durante todo el año comercial 2025”, explica Esteban Larrondo, quien enfatiza la importancia de la consistencia entre datos contables, declaraciones juradas y la información reportada.
Uno de los puntos clave este año es la creciente fiscalización sobre rentas en el extranjero. Los contribuyentes que mantengan inversiones fuera de Chile —especialmente en Estados Unidos— deben declarar tanto los activos como los ingresos generados. En este contexto, el convenio de doble tributación cobra relevancia, ya que permite evitar que una misma renta sea gravada en ambos países, otorgando mecanismos como créditos por impuestos pagados en el exterior.
Sin embargo, su correcta aplicación exige precisión. “El tratado no exime de declarar. Lo que hace es evitar la doble carga tributaria, pero siempre bajo el cumplimiento de requisitos formales y documentación de respaldo”, advierte Larrondo. Esto implica que errores en la declaración de rentas extranjeras o en la imputación de créditos pueden generar inconsistencias detectadas automáticamente por el SII.
Entre los errores más comunes en esta Operación Renta destacan la omisión de ingresos adicionales, la falta de declaración de rentas en el extranjero y la aceptación automática de la propuesta del SII sin revisión previa. A esto se suma la creciente complejidad del sistema, con nuevas declaraciones juradas asociadas a criptoactivos, fondos de inversión y otras operaciones financieras.
Para las empresas, especialmente pymes, también hay elementos relevantes. Se mantiene la tasa reducida de 12,5% en el impuesto de primera categoría para quienes están acogidos al régimen Pro Pyme General, lo que representa un alivio en su carga tributaria. No obstante, el cumplimiento sigue siendo exigente, particularmente en materia de trazabilidad de la información.
El calendario también es clave: las declaraciones con pago deben realizarse hasta el 30 de abril, mientras que aquellas con devolución pueden extenderse hasta los primeros días de mayo. En ambos casos, especialistas recomiendan no apresurarse y esperar a que la información esté completamente consolidada.
En un escenario donde el SII cruza datos de múltiples fuentes de forma automatizada —incluyendo información internacional—, la correcta aplicación del convenio con Estados Unidos y la coherencia en los antecedentes se vuelven determinantes para evitar observaciones y contingencias tributarias.


