En el marco de las ceremonias del inicio oficial del Mes del Mar 2026, el ministro de Defensa, Fernando Barros, destacó la labor que cumple la Armada no solo en defensa y vigilancia, sino que también en las tareas de conectividad en zonas aisladas y apoyo en emergencias y catástrofes.
Barros también resaltó la labor en la protección de los recursos naturales; en la investigación científica, y en la proyección internacional de Chile.
El titular del Mindef también valoró el esfuerzo que se hace en la construcción naval y todas las tecnologías que ello implica.
“Un ejemplo claro es el trabajo que se realiza en Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR), donde Chile está en el ambicioso proyecto de dar un salto en la construcción de sus propios buques. Ayer fue el rompehielos “Almirante Viel” hoy operativo exitosamente; muy pronto entrará al mar la primera de sus futuras unidades de transporte”, señaló.
Destacó que lo anterior no solo fortalece las capacidades operativas del país, sino que también genera conocimiento y desarrollo tecnológico como también empleos a nivel nacional.
Agregó que “compartimos con el alto mando naval su ambicioso objetivo de trabajar activamente en el desarrollo de la construcción en Chile de los buques que requiera la Escuadra Nacional, lo que debe mantenerse y proyectarse como una política nacional que avance decididamente”.
En esa línea, Barros destacó la relevancia de Asmar que “ha estado contribuyendo al desarrollo del país gracias a sus valiosos y notables logros. A ello se suma un muy relevante y exitoso desarrollo de astilleros privados, confirmando las probadas capacidades en el ámbito de la construcción naval”.
El secretario de Estado también apuntó a impulsar un crecimiento sostenido, eficiente y realista de la industria naval y para esto “requerimos creatividad, eficiencia y eficacia al más alto nivel. Y esas capacidades no pueden surgir desde esfuerzos aislados”.
“Deben nacer de un verdadero ecosistema: un conglomerado industrial que articule al Estado, a la academia y al sector productivo nacional, tanto público como privado. Solo así podremos asegurar una industria sólida, sostenible en el tiempo, y evitar generar expectativas que luego no podamos cumplir”, precisó.
“Tenemos, además, una tarea ineludible: avanzar en pos de consolidar una industria de la defensa nacional con visión global. Una industria que fortalezca nuestra autonomía, con un alto estándar en sus procesos y el control de la gestión y buen uso de los recursos, y que al mismo tiempo esté plenamente integrada a la industria nacional y conectada con sus pares internacionales”, planteó Barros.
Explicó que “al planificar la construcción de nuestros buques, aeronaves o equipos, municiones y sistemas de defensa, estamos condicionados por nuestras capacidades económicas como nación. Y actuar con responsabilidad en ese marco, con la lógica y estándares de una empresa eficiente no es una limitación; es una muestra de madurez estratégica”.
Mencionó que el gran desafío es “consolidar una industria de defensa moderna, eficiente y eficaz, con capacidades integradas que aproveche las sinergias del trabajo en equipo, capaz de incorporar tendencias y tecnologías emergentes, reunir todas las experiencias disponibles, que convoquen y trabaje en conjunto con la industria privada, la academia y centros técnicos nacionales, transformando todos los recursos, experiencias y talentos en oportunidades reales de desarrollo para Chile”.
Por último, el ministro de Defensa apuntó a que Chile necesita “contar con fuerzas armada fuertes, modernas y preparadas requiere dotarlas de capacidades estratégicas, recursos y contingente acorde a la tarea que se les encomienda. Ello no es un lujo, es la base de la seguridad e integridad de nuestro país”.


