Luego de la debacle en el Ministerio de Seguridad con el arribo de Trinidad Steinert, quien alcanzó a durar 69 días en el cargo, debido a que las noticias estuvieron enmarcadas más en problemas y lios personales que en materias de combate de delincuencia, el nuevo ministro Martín Arrau, se puso el “mameluco” para activar el plan de seguridad, tan cuestionado de forma transversal, con distintos operativos en cárceles y copamientos de sectores barriales.
Desde su llegada oficial a la cartera de Seguridad, el 20 de mayo, Arrau inició su gestión con una intensa agenda de trabajo junto a las policías, Gendarmería y autoridades de seguridad, con el objetivo de establecer una hoja de ruta clara frente a los desafíos que enfrenta el país en materia de seguridad.
Plan de seguridad del Gobierno del expresidente Boric
Arrau, como la mayoría de los ministros del Gobierno, no ha estado exento de problemas como en su primer punto de prensa en La Moneda, dijo que el país ya cuenta con una Política Nacional de Seguridad vigente desde 2025, es decir, elaborado en el Gobierno del expresidente Gabriel Boric.
“Vamos a operar bajo esa política que hoy está vigente. Hay que convocar consejos de seguridad pública y prevención del delito y, por tanto, iremos avanzando paso a paso”, señaló en esa oportunidad.
Esto generó cuestionamientos en sectores más de la derecha, especialmente de la más dura que no quiere nada con las políticas aplicadas e impulsadas por el Gobierno anterior.
Sin embargo, Arrau logró salir de este escollo y avanzar en el plan que se ha caracterizado por un constante
Puesta en escena
Sin embargo, el ministro Arrau ha continuado en las últimas semanas con un constante ir y venir en distintos operativos, copamientos de barrios y allanamientos en distintas prisiones del país, mostrando una versatilidad que la Steinert no tenía.
Incluso se le pudo ver el pasado 25 de mayo cuando encapuchados quemaron un autobus del transporte público en las cercanías de la Universidad de Sanmtiago (USACH), demostrando lo que en alguna oportunidad dijo el Presidente Kast de ser “ministros en terreno”.
Este fin de semana se ha visto al ministro en distintas actividades propias de su rol a cargo de Seguridad como la visita a las obras del Plan Escudo Fronterizo en Arica donde conoció en directo la polémica “zanja” que se construye en la zona y conocer el Paso Fronterizo Chacalluta.
Posteriormente estuvo en un punto de prensa junto a personal de la Brigada de Homicidios de la PDI de Arica y la Fiscalía de Arica para dar cuenta de un venezolano imputado de ser el autor del homicidio de un menor de 14 años, junto a un trabajo coordinado con la Policía Marítima de la Armada.
El sabado, Arrau participó en un allanamiento en un centro penitenciario de Arica y por la noche encabezó un operativo conjunto entre Carabineros y la PDI en Alto Hospicio para reforzar el control migratorio y la búsqueda de prófugos de la justicia en el sector de La Toma del Boro.
El domingo, el secretario de Estado también estuvo presente en un procedimiento de registro y allanamiento en los módulos 44 y 45 del Complejo Penitenciario, en Alto Hospicio, donde se intervino una población penal de 569 internos.
Con todo el aparataje que está realizando Arrau, el gobierno está tratando de mostrar que la seguridad ahora ya tomó un ribete de importancia dentro de la “alegoría” de campaña del ahora mandatario, el de estar en el primer lugar de las prioridades.
Habrá que esperar, entonces, si estas acciones y demostraciones comunicacionales pueden dar vuelta los resultados de las encuestas para subir el nivel del gobierno en un tema que fue tema de campaña y cuestionamiento permanente a la administración de Gabriel Boric, pero que desde la asunción al poder de Kast no se había manifestado con acciones concretas.
Este es un claro ejemplo de revertir la sensación de seguridad, pero aún falta mucho por hacer, ya que los reclamos de la ciudadanía aún se hacen sentir en cada micrófono que un periodista coloca en boca de gente que ha sido víctima de un delito y que piden encarecidamente acabar con la delincuencia y recordando el relatod e campaña impuesto por quien es hoy el inquilino de La Moneda.


