Los diputados de la UDI respaldaron al ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, tras la “funa” sufrida durante una función de La Pérgola de las Flores en el Centro de Extensión del Instituto Nacional (CEINA), en el marco de las actividades del Día de los Patrimonios.
Los parlamentarios gremialistas calificaron el episodio como una "cobarde encerrona orquestada" y sostuvieron que las expresiones contra Undurraga no corresponden al legítimo debate democrático, sino “a una operación concertada impulsada por sectores políticos que buscan imponer sus ideas mediante la funa, la intimidación y el amedrentamiento”.
"La democracia nunca ha sido parte del ADN de ciertos actores y grupos que durante años han promovido la lucha de clases, la división entre los chilenos y la descalificación permanente de quienes piensan distinto. Lo ocurrido contra el ministro Undurraga demuestra el nivel de intolerancia de quienes hablan de diversidad y respeto, pero reaccionan con agresividad cuando enfrentan opiniones distintas a las suyas", señalaron.
En esa línea, los gremialistas se refirieron a las declaraciones de la actriz Amparo Noguera, quien descartó cualquier participación en los hechos y rechazó las afirmaciones realizadas por el ministro.
"Amparo Noguera insiste en que no hace política, pero fue uno de los principales rostros del proceso constitucional promovido por la izquierda. Por eso, nos parece legítimo que el ministro plantee sus sospechas respecto de quiénes estuvieron detrás de esta operación organizada, que buscó convertir una actividad cultural y patrimonial en una plataforma de confrontación política", afirmaron.
Los diputados agregaron que "cada día resulta menos creíble la superioridad moral con que algunos actores intentan dar lecciones al país. Durante años han sido beneficiarios de recursos públicos, mientras construyen un discurso de representación popular que muchas veces no coincide con su realidad ni con sus privilegios".
Finalmente, emplazaron al mundo político y cultural a condenar sin ambigüedades cualquier intento de funar, hostigar o silenciar a autoridades por razones ideológicas.
“Quienes dicen defender la democracia deberían ser los primeros en rechazar estas prácticas propias de la intolerancia. Ninguna diferencia política justifica la agresión, el matonaje ni las operaciones organizadas para amedrentar a una autoridad de Gobierno", concluyeron.


