Martes 9 De Junio De 2026
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Hallazgo en la momia de Ötzi abre una ventana inédita a los microorganismos del pasado

Hallazgo en la momia de Ötzi abre una ventana inédita a los microorganismos del pasado

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  • La investigación permitió distinguir microorganismos asociados a la vida de la momia, al entorno glaciar y a su iservación moderna, ofreciendo una oportunidad única para comprender cómo han cambiado las comunidades microbianas humanas a través del tiempo.

Una levadura recuperadas desde el cuerpo de Ötzi, la célebre momia descubierta en los Alpes y conservada durante más de 5.300 años por el hielo, permitió que un grupo de investigadores pudiera elaborar pan y aportar una nueva evidencia sobre la evolución de los microorganismos asociados al ser humano.

Publicado en la revista Microbiome, el estudio identificó distintas especies de levaduras capaces de sobrevivir en condiciones extremas dentro del ecosistema microbiano presente en la momia. Tras meses de trabajo, los científicos lograron cultivarlas y obtener una masa madre funcional, un resultado que incluso los llevó a explorar futuras aplicaciones en la producción de cerveza.

Sin embargo, para Felipe Muñoz- Guzmán, PhD e investigador joven del Instituto Milenio de Biología Integrativa (IBio), el principal valor del descubrimiento no está en la posibilidad de recrear alimentos ancestrales, sino en lo que revela sobre la historia del microbioma humano. “Encontrar ADN microbiano antiguo ya es científicamente relevante, pero recuperar microorganismos viables es mucho más excepcional. El caso de Ötzi destaca porque permite estudiar comunidades microbianas asociadas a distintos compartimentos del cuerpo de una persona que permaneció congelada durante más de cinco mil años”, explica.

El investigador destaca que el estudio logró diferenciar microorganismos intestinales asociados al propio Ötzi, otros provenientes del entorno glaciar y algunos incorporados durante décadas de conservación en museo. “Eso permite reconstruir distintas capas temporales dentro de una misma comunidad microbiana y entender cómo estos ecosistemas cambian a lo largo del tiempo”, señala.

Esta característica convierte a Ötzi en un caso particularmente valioso para la investigación microbiológica. A diferencia de la idea de una cápsula biológica congelada en el tiempo, la momia conserva señales de microorganismos asociados a su vida, otros adquiridos tras su muerte en el ambiente glaciar y algunos incorporados durante su conservación moderna. Para Muñoz, esta superposición de comunidades permite observar cómo distintos ecosistemas microbianos pueden coexistir y transformarse a lo largo de miles de años.

Nuevas preguntas para la salud y la evolución humana

El descubrimiento también ofrece una oportunidad para entender cómo han cambiado los microorganismos que habitan el cuerpo humano. Según el investigador, factores como la industrialización de los alimentos, el uso masivo de antibióticos, la urbanización y la menor exposición a ambientes naturales han modificado profundamente la composición del microbioma en un período muy breve desde el punto de vista evolutivo, dando origen a comunidades distintas de las que acompañaban a las poblaciones humanas del pasado.

A ello se suma la identificación de bacterias vinculadas a una alimentación rica en fibra, cereales integrales y carbohidratos complejos, en línea con lo que se conoce sobre la dieta del “hombre de los hielos”. Según Muñoz, este resultado sustenta la idea confirma que la composición de la microbiota ha estado estrechamente ligada a los cambios culturales y alimentarios que ha experimentado la humanidad. "La agricultura, la fermentación de alimentos, la industrialización, el uso de antibióticos y la urbanización han transformado profundamente las comunidades microbianas que viven en nuestro organismo", afirma.

A juicio del especialista, trabajos como este pueden ayudar a comprender cómo ciertas funciones microbianas han cambiado a lo largo de la historia y aportar nuevas preguntas sobre enfermedades relacionadas con la salud intestinal y el sistema inmune. No obstante, advierte que el hallazgo no implica que los microorganismos antiguos sean necesariamente más beneficiosos ni que puedan utilizarse directamente como terapias.

“Más allá de la curiosidad de un pan elaborado con levaduras de hace miles de años, el estudio refuerza una idea cada vez más presente en la biología moderna: la historia humana también puede leerse a través de los microorganismos que han acompañado a nuestra especie desde tiempos prehistóricos”, concluye el científico del IBio.