Ante la evolución más rápida que la legislación por parte del crimen organizado, la diputada RN, Ximena Ossandón, presentó un proyecto de ley que moderniza la Ley de Control de Armas para enfrentar el fenómeno de las denominadas "armas fantasma" (ghost guns), armamento fabricado mediante impresión 3D o ensamblado a partir de piezas adquiridas por separado, sin número de serie ni posibilidad de trazabilidad.
La iniciativa incorporaría por primera vez en la legislación chilena la regulación de los archivos digitales utilizados para fabricar armas, las piezas esenciales para su ensamblaje y las nuevas modalidades tecnológicas que permiten producir armamento al margen de cualquier control estatal. Asimismo, establece nuevas figuras penales para quienes fabriquen, comercialicen, distribuyan o faciliten este tipo de armamento y los elementos necesarios para su construcción.
El proyecto surge en un contexto de creciente preocupación por la expansión del crimen organizado y la incorporación de nuevas tecnologías en la comisión de delitos, fenómeno que ya ha obligado a países como Estados Unidos, Reino Unido y miembros de la Unión Europea a actualizar su legislación sobre control de armas.
“La delincuencia ya no opera como hace veinte años. Hoy basta una impresora 3D, un archivo descargado desde internet o piezas compradas por separado para fabricar un arma imposible de rastrear. El Estado no puede seguir enfrentando amenazas del siglo XXI con leyes pensadas para el siglo pasado”, afirmó.
La parlamentaria explicó que “el drama de hoy es que cualquier persona con poca plata y en poco tiempo puede fabricar su propia arma. Estamos llenos de armas que son construidas a través de las impresoras 3D, y es por eso que este tema tiene que ser abordado con toda la seriedad y hacer todo lo posible para que se pueda impedir que las personas puedan bajar los planos donde están todas las indicaciones para poder hacer y fabricar estas armas en tu propia casa. Si queremos recuperar el control frente al crimen organizado debemos anticiparnos. No podemos esperar a que las armas fantasma se transformen en una realidad cotidiana en Chile para recién reaccionar. Nuestra obligación es cerrar estos vacíos legales ahora”.
Entre los principales aspectos de la iniciativa destacan:
La incorporación de las armas fabricadas mediante impresión 3D y las denominadas “armas fantasma” dentro de los elementos prohibidos por la Ley de Control de Armas.
La regulación de las piezas esenciales que permiten ensamblar un arma de fuego.
La penalización de la fabricación clandestina mediante impresión tridimensional u otras tecnologías digitales.
La sanción para quienes distribuyan, comercialicen o publiquen archivos digitales, planos o modelos destinados a fabricar armas ilegalmente.
El aumento de las penas cuando estas conductas beneficien a organizaciones criminales o faciliten otros delitos.
La legisladora agregó que “la seguridad pública exige mirar cómo está mutando el crimen. Hoy las organizaciones criminales no solo trafican armas; también fabrican sus propias armas, las ensamblan y comparten instrucciones por internet. Esa nueva realidad requiere una legislación moderna y herramientas eficaces para que fiscales y policías puedan actuar antes de que esas armas lleguen a las calles”.
“Desde Renovación Nacional hemos sostenido que la lucha contra la delincuencia no admite improvisaciones. Necesitamos fortalecer nuestras instituciones, cerrar los vacíos legales y adelantarnos a las nuevas formas de criminalidad. Este proyecto apunta precisamente a eso: impedir que Chile se transforme en un espacio donde las armas clandestinas puedan fabricarse con total impunidad”, concluyó.
Finalmente, cabe destacar que la iniciativa moderniza la Ley N.º 17.798 sobre Control de Armas, incorporando nuevas categorías de elementos sometidos a control y fortaleciendo las capacidades preventivas y persecutorias del Estado frente a la fabricación, ensamblaje y circulación ilícita de armas mediante tecnologías digitales.


