- Fortaleza, Recife y Río de Janeiro se encuentran a menos de 6 horas de la capital chilena y ofrecen experiencias diferentes entre dunas, piscinas naturales, bosques, ciudades históricas y culturas moldeadas por el mar.
Mientras el invierno cubre de nieve la cordillera de los Andes y lleva el frío a las calles de Santiago, quienes prefieran escapar por unos días a un paraíso de mar, sol y calor, Brasil ofrece varias opciones a pocas horas en avión.
Vuelos directos desde la capital chilena llevan a Fortaleza y Recife, en el nordeste, donde todo el año se mantienen temperaturas elevadas y las aguas cálidas invitan a sumergirse o disfrutar de actividades y deportes acuáticos. Y más cerca aún, Río de Janeiro también vive días templados entre playas, montañas, bosques y una amplia oferta cultural. Son tres posibilidades para que el viajero chileno haga una pausa del frío intenso y disfrute de algunos días al aire libre en Brasil.
Los trayectos duran desde 4 horas y 10 minutos hasta 6 horas y 15 minutos, sin conexiones ni cambios de aeropuerto. La distancia permite reservar algunos días junto al mar o continuar con un viaje más largo por la costa brasileña. Cada destino invita a seguir un ritmo diferente. En el Nordeste, Fortaleza se extiende entre dunas y playas impulsadas por el viento, mientras que Recife sigue el curso de los ríos y las mareas hasta Olinda y Porto de Galinhas. En Río, la arena, el bosque y la cultura urbana caben en un mismo itinerario. Aquí, algunas opciones para una escapada de relax, contacto con la naturaleza y experiencias culturales y gastronómicas para todos los gustos.
FORTALEZA: ENTRE PLAYAS, DUNAS Y DEPORTES DE VIENTO
El día comienza temprano en Fortaleza. Corredores y ciclistas recorren el paseo marítimo, mientras las jangadas (balsas) de los pescadores cruzan las aguas de Mucuripe. Poco a poco, ferias, restaurantes y paradores de playa cobran vida. En Praia do Futuro, piscinas, áreas de descanso y restaurantes permiten pasar el día con los pies en la arena y un almuerzo frente al mar.
A unos 30 kilómetros de la capital, el paisaje cambia. En Cumbuco, el viento infla las velas de kitesurf y marca el ritmo de la playa. Los instructores reciben a quienes entran al agua por primera vez, mientras que los deportistas más experimentados llegan con tablas y equipos para aprovechar la temporada de vientos. Más allá del mar, los paseos por las dunas conducen a lagunas que aparecen entre los montículos de arena. Esta combinación de viento, mar y relieve ayuda a explicar el vínculo de este tramo del litoral de Ceará con los deportes acuáticos.
Quienes disponen de más días pueden continuar hasta Jericoacoara. Rodeado de playas, dunas y lagunas, el pueblo cambia las avenidas de la capital por calles de arena y un ritmo más tranquilo cerca del Parque Nacional. La gastronomía acompaña el recorrido por la costa. Pescados, camarones y cangrejos comparten la mesa con los tradicionales sabores de la carne de sol, mandioca y tapioca, reuniendo ingredientes del litoral y del sertón de Ceará.

RECIFE: UNA CIUDAD GUIADA POR LAS AGUAS
Recife se revela a través de sus ríos, puentes y encuentros con el mar. Los ríos Capibaribe y Beberibe atraviesan barrios y conectan mercados, construcciones históricas y espacios culturales que ayudan a contar la historia de la creación de la capital de Pernambuco.
Vista desde un catamarán, la ciudad adquiere otra perspectiva. Los puentes pasan sobre la embarcación, las fachadas se alinean junto a las orillas y Recife Antigo aparece entre almacenes tradicionales y espacios culturales. En tierra, el recorrido puede continuar en bicicleta hasta las playas de Pina, Brasília Teimosa y Boa Viagem.
En la zona sur, el paseo marítimo de Boa Viagem concentra parte de la vida cotidiana de sus habitantes. Durante la marea baja, los arrecifes se vuelven más visibles y forman piscinas naturales en algunos puntos de la costa. En mar abierto, otro patrimonio atrae a buceadores certificados: naufragios ocupados por la vida marina, situados a profundidades de entre 25 y 30 metros. Las embarcaciones parten por la mañana y conducen a un paisaje sumergido vinculado con la historia marítima de la ciudad.
A pocos kilómetros de la capital, Olinda añade otra dimensión al itinerario. Las calles empedradas ascienden entre iglesias, talleres de artistas y casas coloridas hasta miradores con vistas a Recife y al mar. En ambas ciudades, el frevo y el maracatu permanecen vivos en el trabajo de músicos, artesanos, agrupaciones y grupos culturales, incluso fuera del Carnaval.
Si el visitante tiene una semana disponible, el viaje puede continuar hasta Porto de Galinhas. Durante la marea baja, los jangadeiros llevan a los visitantes hasta las piscinas naturales formadas entre los arrecifes. Los horarios cambian diariamente y siguen la tabla de mareas. Pernambuco también se presenta en la mesa, en las finas rebanadas de bolo de rolo, tapiocas preparadas en el momento, pescados, mariscos y recetas procedentes del interior. Esta cocina reúne ingredientes y saberes de raíces indígenas, africanas y portuguesas.

RÍO DE JANEIRO: UNA COMBINACIÓN DE NATURALEZA Y VIDA URBANA
Copacabana, Ipanema y Leblon se encuentran entre las playas más conocidas de Río de Janeiro. Conectadas por paseos marítimos y ciclovías, forman parte de la vida cotidiana de barrios enteros y reciben a corredores, nadadores, surfistas y practicantes de stand-up paddle desde las primeras horas del día. Por la tarde, los vendedores recorren la arena, los partidos de futvóley se multiplican a lo largo de la costa y el atardecer reúne a residentes y visitantes en la Pedra do Arpoador.
La mañana puede comenzar aún más temprano en Parque Bondinho. Antes de la apertura habitual al público, el trayecto entre el Morro da Urca y el Pan de Azúcar acompaña el cambio de luz sobre la bahía de Guanabara, las playas y las montañas. Después del amanecer, un desayuno en la cima completa la experiencia.
Desde la costa, es posible llegar al bosque sin salir de Río. El Parque Nacional de Tijuca reúne senderos, cascadas y miradores en un área de Mata Atlántica integrada al entorno urbano. Vista desde sus miradores, la ciudad revela una geografía formada por el encuentro entre el océano y los macizos montañosos.
En la zona portuaria, el itinerario conduce a una parte fundamental de la historia de Río. Un recorrido por la Pequeña África pasa por el Morro da Conceição y el Largo de São Francisco da Prainha, lugares vinculados con la historia de la población negra, la resistencia cultural y la formación de la samba. Cerca de allí, en Cidade do Samba, el Carnaval continúa después de que terminan los desfiles. La visita a los talleres permite conocer el trabajo de artistas, costureros, escultores y otros profesionales que transforman dibujos, telas y grandes estructuras en las carrozas y los trajes que desfilan por la avenida.

CÓMO LLEGAR
Hay vuelos directos desde el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, en Santiago, hacia los tres destinos:
- Fortaleza: LATAM, con cerca de seis horas de vuelo.
- Recife: LATAM, con aproximadamente 6 horas y 15 minutos de viaje.
- Río de Janeiro: LATAM, JetSmart y Sky Airline, en un trayecto de alrededor de 4 horas y 10 minutos.
Las frecuencias y los días de operación pueden cambiar a lo largo del año. Antes de reservar, es necesario confirmar la disponibilidad de la ruta para la fecha elegida, el aeropuerto de llegada y los servicios incluidos en la tarifa.


