- El Paso Los Libertadores, principal corredor terrestre entre Chile y Argentina, permanece cerrado desde el 14 de julio por nevadas y vientos de hasta 180 km/h. Con 29 días de interrupción, es uno de los cierres más extensos de su historia. Miles de camiones esperan a ambos lados de la cordillera, con pérdidas estimadas entre US$300 y US$600 diarios por vehículo, según gremios de transportistas de ambos países.
Para las empresas de transporte y logística que dependen de ese corredor, el episodio deja una pregunta pendiente: qué parte de esa pérdida está efectivamente cubierta por el seguro, y qué parte queda por cuenta propia. Felipe Giménez-Lascano, experto en seguros de transporte, logística y accidentes personales de Ventus Group, sostiene que la respuesta cambia según el riesgo.
"Son tres frentes distintos: el conductor, la carga y el vehículo, cada uno con una lógica de cobertura propia. Muchas empresas los tratan como si fuera un solo seguro, y esa confusión se paga cara cuando el corte se extiende casi un mes", dice.
Los trabajadores: el conductor varado también es un riesgo
Un camionero detenido semanas en la alta cordillera no es solo un problema logístico, es una situación de riesgo real para su salud. Gremios de transportistas han advertido que la mayoría de los choferes varados supera los 50 años, y que muchos han debido trasladarse a ciudades cercanas en busca de alimentación y refugio ante la extensión del cierre.
Giménez-Lascano señala que el seguro de accidentes personales suele diseñarse para el choque, no para la exposición sostenida al frío extremo o el acceso limitado a atención médica mientras el vehículo permanece detenido durante semanas.
"Un conductor de más de 50 años, aislado en la cordillera durante casi un mes, con temperaturas bajo cero, es un escenario de riesgo que la póliza básica no siempre contempla. Eso hay que revisarlo con el corredor, porque no todas las coberturas responden igual", agrega. También apunta a verificar la cobertura de gastos médicos y de traslado o repatriación si el conductor requiere asistencia lejos de su base de operaciones.
La carga ¿está cubierta?
La póliza estándar de transporte terrestre excluye expresamente la demora como causa de pérdida. Incluye una prórroga automática de 48 horas tras la llegada al destino, ampliable en caso de fuerza mayor, pero solo si el asegurado avisa de inmediato a la aseguradora y negocia los términos de esa extensión.
"Esa prórroga existe, pero hay que activarla a tiempo y en los términos correctos. No es automática para plazos de semanas", dice Giménez-Lascano. Para la carga refrigerada, el vacío es distinto: la cláusula de falla de maquinaria de frío cubre una avería del equipo, no el deterioro de la mercadería por permanecer detenida con el motor funcionando durante días. "El seguro responde si la máquina se rompe, no si el camión simplemente no puede avanzar", sostiene.
Lucro cesante por paralización
La póliza de flota vehicular excluye el lucro cesante y otros perjuicios indirectos de la operación propia. El lucro cesante que sí cubre por defecto es el de terceros dañados en un accidente, no el ingreso que la empresa deja de generar mientras su camión está detenido en la frontera. Giménez-Lascano señala que esta cobertura debe contratarse como una extensión aparte, dimensionada según los días de exposición reales del negocio. "Si la ruta pasa regularmente por un corredor que cierra en promedio 60 días al año, esa extensión no es un lujo, es parte del costo de operar en esa ruta", agrega.
La recomendación: pensar la interrupción más allá del daño físico
El seguro de interrupción de negocio en Chile se activa habitualmente por daño material a bienes propios, como un incendio o un sismo, no por un evento externo como el cierre de una frontera. Para empresas con alta dependencia de un corredor único, Giménez-Lascano plantea conversar con el corredor de seguros sobre alternativas de cobertura que contemplen la paralización por causa externa, y no solo el siniestro propio. "Es una conversación distinta a la que la mayoría de las empresas tiene con su asegurador. Pero si el negocio depende de una sola vía, es una conversación necesaria", dice.
Lo que deben revisar:
- Cobertura de accidentes personales que contemple exposición prolongada al frío, no solo el accidente de tránsito.
- Gastos médicos y traslado o repatriación si el conductor requiere asistencia lejos de su base de operaciones.
- Extensión del plazo de tránsito en la póliza de carga, negociada antes del viaje.
- Alcance real de la cláusula de falla de maquinaria refrigerante para carga perecible.
- Lucro cesante por paralización de flota propia, contratado como cobertura adicional.
Mientras se espera nueva información sobre la reapertura del paso, y con un nuevo sistema frontal de bajas temperaturas y viento pronosticado para los próximos días, Giménez-Lascano sostiene que el rubro no puede quedarse a la espera. "La incertidumbre sobre cuándo reabre no debería ser excusa para no actuar. El seguro no evita que el paso se cierre, pero sí puede evitar que esa pérdida caiga sola sobre el camionero, su carga o su vehículo. Proteger a los conductores y mantener la continuidad logística empieza por revisar el programa de seguros ahora, antes de que llegue el próximo frente", cierra Giménez-Lascano.


