Sábado 23 De Mayo De 2026
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Aumento de viviendas sin deuda, bajo cumplimiento en zonas críticas y tendencia a la baja en la producción

Aumento de viviendas sin deuda, bajo cumplimiento en zonas críticas y tendencia a la baja en la producción

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  • El 10° Reporte de Déficit Cero analizó el desempeño del Plan de Emergencia Habitacional durante la administración anterior y reveló que, si bien se cumplió la meta inicial de 260 mil soluciones, la sostenibilidad del sistema enfrentaría riesgos  hacia 2027 por posible tendencia a la baja de nuevos inicios de obra y disparidades regionales.

El gobierno ha anunciado una meta de 400 mil soluciones habitacionales para 2030; sin embargo, alcanzar dicho objetivo requiere enfrentar los desafíos que deja el Plan de Emergencia Habitacional (PEH) impulsado por la administración anterior. Así lo señala el análisis del 10° Reporte de Déficit Cero, que evalúa el desempeño de la política habitacional de los últimos cuatros años y donde se enfatiza la necesidad de abordar las actuales brechas y oportunidades para dar cumplimiento a la nueva meta. 

El estudio profundiza en los desafíos detectados durante la implementación del plan habitacional. Uno de ellos es la desigualdad regional: mientras que zonas del sur del país como Biobío, Maule y La Araucanía superaron sus metas en un 140%, regiones críticas como Antofagasta y Tarapacá alcanzaron un 41%  y 69% respectivamente, evidenciando una brecha de gestión que el nuevo plan debe subsanar con urgencia. Por otro lado, las comunas con mayor déficit habitacional como Antofagasta, Santiago y Viña del Mar, tendieron a mostrar un menor cumplimiento.

Ante este escenario, Sebastián Bowen, director ejecutivo de Déficit Cero, señaló que el éxito de la ambiciosa meta actual “depende de la capacidad del Estado para diversificar sus instrumentos y aprovechar el suelo disponible, especialmente en las zonas con mayores desafíos de gestión. En este sentido, es fundamental avanzar en aumentar el acceso a servicios básicos en suelo urbano donde hoy no llegan las concesiones sanitarias, así también densificar de manera equilibrada lugares conectados de la ciudad con altas inversiones públicas de infraestructura. Contar con un nuevo plan habitacional que precise mecanismos en esta línea responda cómo se potenciará el trabajo en las regiones donde el avance ha sido más pausado nos parece esencial para asegurar que la vivienda se consolide como una política de Estado que entregue soluciones sostenibles en el tiempo”.

Análisis por programa 

El D.S. 49 presentó un menor nivel de cumplimiento en viviendas terminadas en comparación con otros programas del PEH, aunque cerró el período con una cartera más robusta de proyectos por iniciar y en ejecución. Este programa tuvo una meta de 117.053 soluciones; de ellas, se entregaron 97.797, alcanzando un 83,6% de avance. De acuerdo a los datos, al comienzo de la administración anterior había más de 45 mil unidades en ejecución y, al terminar el periodo, se finalizó con 57 mil en el mismo estado.

En contraste, el D.S. 19 presentó un mayor porcentaje de cumplimiento, explicado principalmente por una base importante de proyectos heredados. La meta original del PEH contemplaba 97 mil viviendas, de las cuales se logró concretar 88.827, llegando al 91,5% de avance. Respecto al stock en ejecución, este pasó de 75 mil a inicios del gobierno anterior a 47 mil al finalizar el periodo. Por su parte, el D.S. 01, el D.S. 10 y el D.S. 120 superaron sus metas programadas.

Respecto al avance de los programas, Bowen sostuvo que "los datos del PEH nos recuerdan que cumplir una meta en número de soluciones no es suficiente si no evaluamos con igual rigor si se está cumpliendo a la magnitud de la crisis de vivienda y las familias que más la sufren. El seguimiento al desempeño de los subsidios debe ser parte central de la política habitacional: entender quiénes acceden, en qué condiciones y si los instrumentos disponibles siguen siendo adecuados para la realidad de los hogares chilenos de hoy es tan importante como contar las unidades entregadas”.

Viviendas sin deuda y señales de baja en la producción de nuevas viviendas

Según el reporte, entre marzo de 2022 y febrero de 2026, el volumen total de viviendas en desarrollo del PEH -esto es, la suma entre viviendas por iniciar y en ejecución- se mantuvo estable, pasando de 174.935 unidades a 178 mil. Sin embargo, este periodo estuvo marcado por un cambio relevante en la composición de ese stock: el D.S. 49 aumentó significativamente su peso en los proyectos en ejecución, llegando casi a duplicar sus viviendas por iniciar, pasando de 16 mil a 32 mil. De acuerdo con el reporte, este giro tiene implicancias fiscales, ya que el D.S. 49 exige un subsidio por unidad más alto que los proyectos de integración social.

A esto se suma una señal de alerta en la dinámica de producción. Aunque entre 2024 y mediados de 2025 las iniciaciones de los programas D.S. 49, D.S. 19 y D.S. 10 superaron las viviendas terminadas, esa brecha comenzó a reducirse durante el último semestre.

En el D.S 49, la diferencia acumulada entre inicios y términos cayó de 21 mil a 11 mil unidades en ese periodo y la situación del D.S. 19 es preocupante: el saldo entre iniciaciones y términos se profundizó hasta llegar a menos 20 mil unidades, lo que podría traducirse en una menor oferta de viviendas de interés público en los próximos años si la tendencia no se revierte.

Ante esto, Bowen indicó que "la reducción en el ritmo de nuevas iniciaciones es una señal que no se puede ignorar. Si esta tendencia se consolida, el país podría enfrentar en los próximos años un período de menor disponibilidad de vivienda de interés público justo cuando la demanda sigue creciendo. Monitorear este indicador con atención y tomar medidas oportunas para reactivar la producción debe ser una prioridad del nuevo gobierno”.

Por otro lado, el reporte alerta sobre un cumplimiento de apenas el 24% en la meta de viviendas para familias en campamentos, subrayando que la estrategia de radicación y los planes de gestión habitacional requieren un cambio. Además, el 86% de los expertos propone consolidar un Sistema Integrado de Acceso a la Vivienda que permita articular las ayudas que ya existen pero que hoy no están conversando entre sí, como el subsidio de arriendo, los de compra y los sistemas de ahorro. 

Con todo, el reporte concluye que la nueva estrategia habitacional es una oportunidad para posicionar la vivienda como un motor de cohesión social y reactivación económica. Al integrar una gestión de suelos eficiente con soluciones adaptadas a los diversos ciclos de vida de la población, el país podrá abordar con mayor efectividad el déficit en las zonas más críticas, garantizando que el camino hacia las 400 mil viviendas se traduzca en una mejora concreta y permanente en la calidad de vida de las familias en todo el territorio nacional.