- Cocinar, servir alimentos, realizar tareas domésticas o compartir en familia puede aumentar la exposición a cortes, raspaduras, quemaduras leves, golpes o ampollas.
- En Chile, entre 2023 y 2024 se registraron 17.399 atenciones por lesiones asociadas a productos de consumo, según cifras recopiladas por SERNAC.
- Essity Health & Medical, a través de Leukoplast, entrega cinco prácticas claves para atender heridas leves y reconocer cuándo es necesario acudir a un profesional de la salud.
Un cuchillo mientras se prepara la comida, un líquido caliente que se derrama, una caída mientras los niños juegan o una lesión durante alguna tarea cotidiana pueden convertir rápidamente una actividad habitual en un accidente doméstico. Cortes, raspaduras, quemaduras superficiales, golpes o ampollas suelen considerarse lesiones menores, pero la manera en que se atienden durante los primeros minutos puede ser determinante para proteger la piel y reducir el riesgo de complicaciones.
Las cifras muestran que el hogar es uno de los principales escenarios donde ocurren este tipo de accidentes. De acuerdo con el reporte “Accidentabilidad: estadísticas de lesiones asociadas a productos de consumo 2023-2024”, elaborado por el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) con información de la Corporación de Ayuda al Niño Quemado (COANIQUEM), el Hospital Dr. Luis Calvo Mackenna y el Hospital Roberto del Río, entre 2023 y 2024 se registraron 17.399 atenciones por lesiones asociadas a productos de consumo. Más del 50% de los accidentes fueron originados por líquidos calientes, seguidos por objetos calientes, con un 35,3%.
A esto se suma una cifra que evidencia especialmente el riesgo para los más pequeños: COANIQUEM advierte que 9 de cada 10 niños que sufren quemaduras se lesionan en su casa y en presencia de un adulto.
Frente a este panorama, Essity Health & Medical, a través de Leukoplast, hace un llamado a fortalecer la prevención y el conocimiento básico sobre atención de heridas en el hogar. Más allá de contar con un botiquín, saber qué hacer inmediatamente después de una lesión puede ayudar a limpiar correctamente la zona, protegerla de agentes externos y reconocer oportunamente las señales que requieren atención médica.
“Muchas heridas domésticas parecen menores, pero la forma en que se atienden al inicio puede marcar una diferencia importante. Limpiar correctamente, cubrir con un apósito especializado o una solución de protección adecuada y observar la evolución de la herida son pasos simples que ayudan a proteger la zona afectada y acompañar mejor el proceso de recuperación. Estas recomendaciones aplican para lesiones leves; cuando hay sangrado persistente, dolor intenso, quemaduras extensas, cuerpos extraños incrustados o signos de infección, lo más importante es consultar a un profesional de la salud , afirmó Ingrid Olivares, líder Clínica en Essity Health & Medical Chile.
Cinco claves para atender heridas leves
1. Evaluar la lesión antes de actuar: el primer paso es identificar cómo ocurrió la herida y qué tan profunda puede ser. Una raspadura superficial, un corte pequeño, una quemadura leve o una ampolla por fricción requieren un manejo distinto al de una lesión extensa o con sangrado abundante. Antes de cubrir la zona, es importante observar si hay dolor intenso, sangrado que no cede, suciedad difícil de retirar, cuerpos extraños incrustados, pérdida de sensibilidad o dificultad para mover la parte afectada. En esos casos, la recomendación es buscar atención médica y no intentar resolver la situación únicamente en casa.
2. Limpiar con agua potable y evitar prácticas caseras: la limpieza inicial es uno de los pasos más importantes en los primeros minutos. En heridas leves, lavar la zona con agua potable ayuda a retirar residuos, polvo, restos de comida, tierra o suciedad que puedan haber quedado sobre la piel. También es clave evitar prácticas comunes que pueden irritar o contaminar la lesión, como soplarla con la boca, tocarla con las manos sucias, aplicar sustancias no indicadas o cubrirla sin haberla limpiado previamente, puesto que puede aumentar su contaminación con microorganismos. Una buena limpieza permite preparar la zona antes de protegerla.
3. Secar suavemente y mantener la zona libre de fricción: después del lavado, la herida debe secarse con cuidado, idealmente con una gasa limpia o un material adecuado que no deje residuos sobre la piel. Frotar con fuerza puede aumentar la irritación, reabrir la lesión o generar más molestia, especialmente en raspaduras, cortes pequeños o piel sensible. En una reunión en casa, donde hay movimiento constante, juegos, sillas, mascotas o manipulación de objetos, reducir el roce sobre la zona afectada también ayuda a que la herida se mantenga protegida.
4. Proteger la herida con productos adecuados y de calidad: cubrir la lesión ayuda a disminuir el contacto con superficies, suciedad, roces o contaminación externa, factores que pueden aumentar el riesgo de infección si la herida queda expuesta. Para esto, es importante utilizar apósitos o soluciones de protección diseñadas para el cuidado de heridas leves, que ayuden a aislar la zona durante las actividades cotidianas, absorber líquidos o sangre cuando sea necesario y acompañar el proceso de cicatrización. En un botiquín familiar es recomendable contar con apósitos adhesivos flexibles, resistentes e impermeables, así como opciones con tecnología antimicrobiana, como Leukomed Sorbact. Adicionalmente, las cintas adhesivas hipoalergénicas y flexibles pueden ser útiles para cubrir áreas más grandes mientras se acude a un servicio de salud en caso de ser necesario.
5. Vigilar la evolución y cambiar el apósito cuando sea necesario: una herida leve debe mostrar señales de mejoría con el paso de los días. Por eso, además de limpiarla y protegerla, es importante observar su evolución. Enrojecimiento que aumenta, calor en la zona, inflamación, secreción, mal olor, dolor creciente o fiebre pueden ser señales de alerta que requieren valoración médica. También se recomienda cambiar el apósito si se moja, se ensucia, pierde adherencia o después de actividades que hayan expuesto la zona a sudor, polvo o contacto con alimentos.
Además de estas recomendaciones, Essity Health & Medical recuerda la importancia de tener un botiquín actualizado y de fácil acceso, especialmente en temporadas de alta actividad social en el hogar y pensando en los miembros más frágiles de la familia, como niños, adultos mayores o personas con enfermedades crónicas. Contar con gasas, apósitos, soluciones de protección, vendas y elementos básicos de primeros auxilios puede ayudar a responder de forma más rápida y segura ante una lesión menor. También es recomendable incluir opciones pensadas para pieles sensibles, como la línea Leukoplast Skin Sensitive, que puede ser útil cuando se requiere proteger la herida con mayor cuidado y reducir molestias asociadas al uso de adhesivos.


