Washington/Pekín (EFE).- Washington volvió a poner el foco en China con la imposición de un arancel del 100 % a determinados drones, con Pekín como principal potencia mundial del sector, mientras acusó a la potencia asiática de causarle pérdidas millonarias al realizar transbordo de mercancías, elevando así el tono semanas antes del previsto viaje del presidente chino, Xi Jinping, a EE. UU.
La primera medida, que no menciona directamente al gigante asiático pero le afecta de lleno al centrarse en un sector dominado por la china DJI, contempla ese gravamen del 100 % para aeronaves no tripuladas de más de 25 kilos de peso máximo al despegue y modelos con capacidad de detección térmica.
También presenta un arancel menor, del 25 %, para drones más pequeños sin esas capacidades y otros componentes, además de una lista de países con tarifas reducidas como la Unión Europea o Japón.
La Casa Blanca señaló que la medida busca reducir la dependencia estadounidense de proveedores extranjeros para componentes críticos de los sistemas aéreos no tripulados y fortalecer la producción nacional, al tiempo que la Administración Trump alegó riesgos de seguridad y ciberseguridad derivados de las cadenas de suministro extranjeras.
China, centro de la cadena global
China, que por el momento no se ha pronunciado sobre el nuevo arancel, ocupa una posición dominante en el mercado mundial de drones civiles gracias a fabricantes como DJI, líder global del sector, y considera esta industria estratégica tanto por sus aplicaciones comerciales como por su potencial uso militar y tecnológico.
Según datos recopilados por la prensa local, China exportó en 2025 unos 4,95 millones de drones, un 32,9 % más que el año anterior, y Estados Unidos fue su mayor destino nacional por volumen, con 717.200 unidades importadas.
Medios chinos señalan que, pese a las restricciones y los recelos de Washington por motivos de seguridad de datos, los drones chinos mantienen una cuota considerable en los segmentos civil y comercial de Estados Unidos, donde se emplean en ámbitos como seguridad pública, bomberos, agricultura o rescates de emergencia.
La disputa se produce además en un momento de restricciones cruzadas, también por parte de Pekín, que a comienzos de mes endureció los controles para la exportación hacia el país norteamericano de drones, componentes clave y tecnologías de doble uso por la necesidad de «salvaguardar la seguridad y los intereses nacionales».
Acusación de elusión arancelaria
Para continuar, Estados Unidos acusó a China en un informe publicado este jueves de causarle pérdidas multimillonarias y de empleos mediante el transbordo, a través de más de 40 países, de las mercancías que exporta para eludir los aranceles de Washington.
Según la Casa Blanca, Pekín ocultaría el origen real de sus productos realizando en terceros países —como México, Canadá y varios países del Sudeste Asiático— tareas como costura, etiquetado, embalaje o inspección, para beneficiarse de las condiciones comerciales más favorables que esos territorios tienen con Estados Unidos, incluidos aranceles más bajos.
A semanas del encuentro Xi-Trump
Las últimas fricciones se suman a otros frentes de la rivalidad entre las dos mayores economías del mundo, como los semiconductores, la inteligencia artificial o las tierras raras, y se producen antes de la visita de Estado que llevará al mandatario chino, Xi Jinping, a Washington, prevista para el próximo 24 de septiembre.
El viaje supondrá el primer encuentro en Estados Unidos entre Xi y Trump, y buscará abordar las tensiones comerciales y estratégicas que han marcado la relación bilateral en los últimos años y que, pese a la distensión mostrada en su encuentro de mayo en Pekín, persisten.


