El oficialismo -UDI, RN, Evópoli y Republicanos- rechazaron la declaración de los expresidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric por cuestionar la adhesión de Chile al “Escudo de las Américas”, apuntando a que solo buscan transformar una diferencia política en una “imputación sobre la soberanía nacional”.
En una declaración, el oficialismo señalan que los exmandatarios al dejar la primera magistratura “conserva una responsabilidad de Estado que históricamente se ha expresado con prudencia, sentido republicano y, ante todo, respeto por las atribuciones de quien legítimamente tiene a su cargo la conducción de nuestro país”.
En esa línea, indican que “resulta especialmente grave que los ex Presidentes Michelle Bachelet y Gabriel Boric hayan suscrito una declaración cuestionando la incorporación de Chile al Escudo de las Américas, sin siquiera haber conocido –de primera fuente– los alcances, condiciones y resguardos bajo los cuales el Gobierno adoptó dicha decisión”.
“Mucho más aún cuando ambos saben, por la responsabilidad que alguna vez ejercieron, cómo se conduce la política exterior, las complejidades propias de las relaciones internacionales y el rigor con que se toman las decisiones de Estado”, agregan.
Los partidos afines al Gobierno precisan que “más grave aún es poner en duda que el actual Mandatario está ejerciendo sus facultades para defender los intereses permanentes de Chile. Ningún Presidente de Chile, desde los albores de nuestra República, ha puesto en riesgo la soberanía nacional. Y el Presidente José Antonio Kast no será el primero en hacerlo”.
El oficialismo menciona que “Chile es un país soberano precisamente porque tiene la facultad de decidir con quién coopera, bajo qué condiciones y con qué objetivos. Y frente al avance del crimen organizado transnacional, la coordinación con otras naciones no implica ceder soberanía, sino ejercerla en defensa de los intereses de todos los chilenos”.
“Por eso rechazamos categóricamente una declaración que, viniendo de dos ex Jefes de Estado, resulta especialmente desafortunada e insalvablemente mezquina, al transformar una legítima diferencia política en una imputación sobre la soberanía nacional. La investidura que ambos ejercieron merece respeto y sus intervenciones en materias de Estado también deben estar a la altura de esa responsabilidad”, finalizan.


