- Un dolor repentino e intenso en uno de los costados de la espalda podría ser señal de cálculos renales, una condición que no siempre se resuelve solo con medicamentos.
¿Has sentido un dolor intenso en la espalda baja o en uno de los costados del abdomen que aparece de forma repentina? En algunos casos, podría tratarse de cálculos renales, también conocidos como “piedras en el riñón”. Aunque algunos pueden eliminarse de forma espontánea con hidratación y medicamentos, otros requieren procedimientos especializados para evitar complicaciones.
“Muchos cálculos pequeños pueden expulsarse espontáneamente, pero cuando generan obstrucción, dolor persistente o infecciones, es necesario evaluar otras alternativas de tratamiento”, explica el jefe de urología de Clínica INDISA, Dr. Octavio Castillo
¿Cuándo los medicamentos ya no son suficientes?
El manejo inicial suele enfocarse en aliviar el dolor y favorecer la expulsión del cálculo. Sin embargo, existen casos donde el tamaño, ubicación o impacto del cálculo hacen necesario otro tipo de procedimientos.
“Cuando el cálculo no logra avanzar, produce obstrucción urinaria o afecta la función del riñón, el tratamiento debe ir más allá del manejo farmacológico. Ahí es fundamental actuar oportunamente para evitar complicaciones”, señala el especialista.
Entre los síntomas que requieren evaluación médica destacan:
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Dolor intenso y persistente.
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Sangre en la orina.
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Fiebre o escalofríos.
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Náuseas y vómitos.
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Dificultad para orinar.
¿Qué tratamientos existen actualmente?
Hoy existen distintas alternativas según el tamaño y ubicación del cálculo. Entre ellas se encuentran:
Procedimientos endoscópicos como la videoureteroscopia flexible con láser o la litotripsia extracorpórea. En el caso de cálculos complejos o de mayor tamaño, como los llamados coraliformes, se puede realizar cirugía percutánea, laparoscopia e incluso cirugía robótica.
Cirugía mínimamente invasiva: utilizada en cálculos de mayor tamaño o complejidad.
“Actualmente contamos con técnicas mucho menos invasivas que años atrás, lo que permite tratamientos más precisos y recuperaciones más rápidas para los pacientes”, explica el Dr. Castillo.
La importancia de no postergar la consulta
Uno de los principales riesgos es ignorar los síntomas o automedicarse durante mucho tiempo. “Un cálculo renal puede pasar de ser un cuadro doloroso a una urgencia médica si genera infección u obstrucción prolongada. Por eso, ante síntomas persistentes o intensos, es importante consultar”, advierte.
¿Se pueden prevenir?
Si bien algunas personas tienen mayor predisposición a desarrollar cálculos, existen medidas que ayudan a disminuir el riesgo:
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Mantener una adecuada hidratación.
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Reducir el exceso de sal.
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Evitar el consumo excesivo de bebidas azucaradas.
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Seguir controles médicos en pacientes con antecedentes.


