El excomandante en jefe de la Armada, almirante en retiro Miguel Ángel Vergara, tiene una visión crítica a la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) del Gobierno, la cual pretende que las Fuerzas Armadas participen, junto a las policías en el combate contra la delincuencia y el crimen organizado, ya que -sostiene- no están preparadas para estas labores porque carecen de personal, capacitación y de medios para cumplir tales tareas.
En conversación con Infogate.cl, Vergara señala que “la participación de las FFAA en tareas policiales es un clamor ciudadano, apoyado por muchos alcaldes. En tal sentido, existe poco margen para que el Congreso rechace esta reforma constitucional. No obstante, más allá del rédito de los votos, urge analizar si las FFAA están preparadas para cumplir funciones policiales en zonas urbanas críticas, aunque lo hagan de manera acotada. En mi opinión no lo están, porque carecen de personal, de capacitación y de medios para cumplir tales tareas; además las distraería de su función prioritaria que es la Defensa Nacional”.
“Hay poca conciencia del hecho de que no haber tenido conflictos por casi 150 años no es gratis. El factor disuasivo de las FFAA ha sido fundamental. No se debería olvidar que una Defensa en forma no se logra de un día para otro; los procesos de adquisición de armamento son prolongados y no siempre están disponibles cuando se requieren; además, su operación y mantenimiento conlleva largos períodos de instrucción y entrenamiento”, explica.
En esa línea, plantea que “si a las nuevas tareas policiales --que presumiblemente se eternizarán-- se suma el prolongado déficit presupuestario de las FF. AA debido al reiterado incumplimiento de la normativa que reemplazó a la Ley del Cobre, estamos en el peor de los mundos, precisamente, cuando nuestros vecinos están potenciando sus capacidades militares”.
Nuevo estado de excepción
En cuanto al nuevo estado de excepción que se quiere incorporar en la Constitución como es el de “seguridad” y que permitiría el despliegue de militares en barrios críticos, Miguel Angel Vergara explica que “las FFAA son instituciones obedientes y no deliberantes, por lo que deben acatar las decisiones del nivel político, pero eso no quita que sus mandos tengan el deber de representar, por los canales que corresponda, su apreciación respecto de las dificultades previstas. Me parece que, a veces, se mal interpreta o abusa de la condición de subordinación y polivalencia de las FF. AA, considerándolas disponibles para la 'patada y el combo'”.
“Asumo que los altos mandos habrán hecho presente similares inquietudes a las que aquí planteo, que, por lo demás, son de sentido común: insuficiencia de personal, carencia de capacitación y equipamiento para cumplir funciones policiales, debilitamiento de su rol prioritario, creciente déficit presupuestario y riesgo de eternización en estas tareas colaterales”, señala.
El excomandante en jefe de la Marina sostiene que “se debe tener en cuenta que el personal de las FFAA es altamente calificado tecnológicamente, por lo que sería complejo reemplazarlo cuando deba cumplir labores policiales por períodos prolongados; en cuanto al empleo de conscriptos, además de una creciente disminución de ese contingente, sería riesgoso asignarlos a tareas policiales. En todo caso, el apoyo a Carabineros bien podría centrarse en inteligencia y apoyo logístico, sin involucrar a personal militar en las calles”.
Eternización de militares en las calles
Vergara también expone que la permanencia de militares cumpliendo labores para las que no están formados pueda eternizarse, apuntando a que “ese es un riesgo latente. Ocurre como en el caso de los impuestos, que para hacerlos más digeribles se promete una cierta transitoriedad, pero en la medida en que transcurre el tiempo, ya asimilados sus efectos y con otras autoridades en el poder, pasan a ser perpetuos”.
“El caso de la presencia militar en La Araucanía es un palmario ejemplo de esta situación. Llevamos casi cuatro años con un estado de excepción constitucional, que pasó a ser permanente, puesto que cambiarlo conlleva un alto costo político y económico. Algo similar podría ocurrir con el apoyo de las FFAA a las policías. Más temprano que tarde el gobierno de turno, ante la presión ciudadana, decidiría no retirarlas”, explica el exoficial.
A pesar de que cree que el proyecto que enviará el Gobierno seguirá su avance en el Congreso porque “es lo que pide la gente”, Vergara menciona que “espero que, previo a 'sacar a los militares a la calle', el nivel político considere algunas salvaguardas legales para la protección y el eficiente desempeño de aquel personal, que podría tener que enfrentar al crimen organizado, con posibilidades de muertos y heridos por ambos bandos”.
La importancia de unas RUF que amparen a las FFAA
Por eso, estima que es fundamental que se apruebe las Reglas de Uso de la Fuerza (RUF), pero aclara que “deben ser tales que efectivamente amparen a los miembros de las FFAA, que podrían verse involucrados en enfrentamientos bajo alto poder de fuego. Poco avanzaríamos con unas RUF elaboradas en un escritorio, con una compleja casuística, pensadas más bien para amparar a la autoridad política ante acusaciones por uso desmedido de la fuerza, y no para proteger legalmente al militar que debió emplear su armamento ante el riesgo de su integridad. La disuasión opera cuando el delincuente sabe que corre riesgos elevados, incluso de su vida; si detecta que los militares son palos blancos temerosos de la “judicialización”, las RUF serán letra muerta”.
“Se requiere una clara normativa legal y apoyo político para el personal de las FF. AA en funciones de orden público. La experiencia indica que nuestra garantista justicia tiende a amparar al delincuente antes que a quienes deben imponer la ley. Los juicios y condenas contra carabineros y militares en el “estallido social” ahorran cualquier comentario. Además, se debe establecer una clara línea de mando entre las funciones policiales y las militares; no es conveniente subordinar militares a Carabineros, puesto que se producirían desinteligencias dadas las distintas formaciones y doctrinas”, apuntó.
Se debe prioriza la Defensa Nacional
Vergara también precisa que las Fuerzas Armadas deben priorizar la Defensa Nacional, pero también apuntando a que se debe potenciar a las policías (Carabineros y PDI) para enfrentar las amenazas que reviste el crimen organizado.
Sin embargo, advierte que “si se concluye que el crimen organizado ha alcanzado una capacidad de fuego que supera a las policías, entonces las FF. AA deberían asumir el control con una lógica militar, no policial”.
“En todo caso, antes de incluir a las FF. AA en labores policiales para las que no están capacitadas, se deberían llenar todas las plazas vacantes de Carabineros y eliminar aquellas tareas administrativas y protocolares ajenas a lo netamente policial”, asegura el excomandante en jefe de la Armada.
Agrega que “se echa de menos una estrategia de Seguridad Nacional que defina objetivos, medios y presupuesto. Si no está clara la amenaza prevista y cuántos policías se requiere (Carabineros y PDI), qué medios y qué presupuesto, se corre el riesgo de eternización de las FFAA en funciones policiales”.
Finalmente, el exuniformado sostiene que “lamentablemente, esa amenaza tiene visos de concretarse, puesto que, desde una mirada efectista y economicista –que es lo usual en política- resulta muy cómodo perseverar en el statu quo, manteniendo a los militares en labores policiales, asumiéndoles una polivalencia infinita para resolver las carencias de otras instituciones”.


