- La apertura de nuevas oficinas, la instalación de uno de sus fundadores en Austin y su llegada al mercado asiático forman parte de una estrategia que está transformando a la scale up nacional en uno de los casos más representativos de internacionalización tecnológica desarrollada desde Chile.
Mientras una parte del equipo inaugura las nuevas oficinas de Rocketbot en Santiago, uno de sus fundadores prepara su instalación en Austin, Texas, uno de los principales polos mundiales de innovación tecnológica. Al mismo tiempo, la compañía chilena acaba de concretar un nuevo paso en su expansión al ingresar al mercado de Indonesia y fortalecer su presencia en Taiwán.
Más que hitos independientes, estas decisiones forman parte de una misma hoja de ruta: consolidar a la scale up en tres ecosistemas estratégicos para el desarrollo tecnológico: Latinoamérica, Norteamérica y Asia.
“Los últimos años no han sido fáciles, pero justamente por eso este momento tiene un significado especial. Es la demostración de que, con perseverancia, un buen equipo y una visión clara, es posible construir una empresa tecnológica chilena con impacto global”, sostiene Juan Jorge Herrera, CEO de Rocketbot.
Aterrizaje en Asia: Indonesia y Taiwán
Su llegada a Asia, es uno de los hitos más simbólico de esta etapa de expansión, luego que las últimas semanas, la scale up concretó un acuerdo con Sharp Electronics Indonesia —una de las principales compañías electrónicas de ese país— mediante un partner asociado, para la automatización del proceso de facturación y del área financiera de la compañía. Junto con esto, Rocketbot comenzó a desarrollar nuevas oportunidades comerciales en uno de los mercados tecnológicos de mayor crecimiento del sudeste asiático.
"Indonesia se está convirtiendo en un mercado muy interesante para nosotros. Ya estamos trabajando con empresas relevantes y vemos un enorme potencial para llevar nuestras soluciones de automatización a organizaciones que enfrentan desafíos similares a los que resolvemos en otros mercados", afirma Herrera.
El ejecutivo destaca que “este crecimiento no habría sido posible sin el compromiso de todo el equipo, nuestros partners y clientes, quienes han confiado en Rocketbot desde el primer día y nos han permitido llevar nuestra tecnología cada vez más lejos”.
A ello se suma la consolidación de su presencia en Taiwán, luego de obtener el año pasado el primer lugar en el programa internacional de soft landing organizado por el Center of Industry Accelerator and Patent Strategy (IAPS) de la National Yang Ming Chiao Tung University. Gracias a esta iniciativa, apoyada por ProChile y el gobierno de Taipéi, la empresa desarrolló una agenda de negocios y estableció vínculos con uno de los ecosistemas de innovación más avanzados del mundo.
Para Herrera, la internacionalización responde a una convicción que va más allá del crecimiento comercial. “Hoy la automatización está cambiando profundamente. Ya no hablamos solamente de robots que ejecutan tareas, sino de agentes inteligentes capaces de colaborar en procesos cada vez más complejos. Para seguir innovando tenemos que estar conectados con los principales polos tecnológicos del mundo, pero sin perder nuestra capacidad de desarrollar soluciones desde Latinoamérica”, sostiene.
Austin: Conectando con el ecosistema de innovación tecnológica
Especializada en automatización de procesos e inteligencia artificial, Rocketbot exporta actualmente cerca del 85% de sus servicios, operando en 20 países con presencia en ocho mercados y atendiendo a más de 700 clientes de industrias como banca, retail, salud, minería y manufactura. Un recorrido que comenzó hace pocos años con una aspiración que entonces parecía ambiciosa: demostrar que desde Chile era posible desarrollar tecnología capaz de competir a nivel global.
“Cuando partimos estábamos convencidos de que podíamos competir con empresas mucho más grandes y liderar la automatización en Latinoamérica. Ver hoy todo lo que hemos construido es el resultado de años de trabajo, esfuerzo y de muchas personas que confiaron en este proyecto”, señala el CEO.
Esa visión hoy se traduce en una operación distribuida en distintos mercados. Uno de los próximos pasos será el traslado de Rafael Fuentes, cofundador de la compañía, a Austin —uno de los principales polos mundiales de innovación tecnológica—, desde donde impulsará el crecimiento de Rocketbot en Estados Unidos, fortalecerá nuevos acuerdos comerciales y acompañará el desarrollo de la operación en Norteamérica. La decisión se suma al trabajo que la empresa ha venido realizando durante este año para consolidar mercados como Brasil y México.
En Chile, en tanto, la empresa acaba de inaugurar sus nuevas oficinas en Santiago. Más que un cambio de infraestructura, el espacio fue concebido como un showroom tecnológico donde clientes, socios estratégicos y otros actores del ecosistema pueden conocer en funcionamiento agentes inteligentes y las nuevas soluciones desarrolladas por la compañía.
“Durante muchos años fuimos defensores del teletrabajo, pero a medida que la empresa fue creciendo entendimos que necesitábamos un espacio que estuviera a la altura de nuestros partners y clientes. La idea es que esta oficina también sea un punto de encuentro para seguir impulsando la innovación y el desarrollo conjunto”, indicó Herrera.
La apertura de sus nuevas oficinas en Santiago, la instalación de uno de sus fundadores en Austin y el ingreso a mercados como Indonesia y Taiwán marcan una nueva etapa para Rocketbot. Más que una expansión geográfica, estos hitos reflejan la evolución de una startup chilena que hoy compite en algunos de los ecosistemas tecnológicos más dinámicos del mundo y que, al mismo tiempo, contribuye a posicionar a Chile no solo como consumidor de innovación, sino también como un país capaz de desarrollar y exportar tecnología de clase mundial.


